Ascenso al Mckinley


ASCENSO AL MT. DENALI (MCKINLEY) 6195m

MONTE MÁS ALTO DEL ÁRTICO

UNA DE LAS MONTAÑAS MÁS FRIAS DEL MUNDO

Campamento 3 Denali

Pisando Alaska

Después de algunos transfers en el país del Norte, finalmente logré subirme al avión que me llevará hacia Anchorage, que es la capital del estado de Alaska, uno de los estados de Estados Unidos, valga la redundancia. Una vez allá, por primera vez en mi vida pude ver el famoso sol de media noche, estaba a una latitud de 65 grados Norte casi ya dentro del Circulo Polar Ártico, entonces en esta época del año el sol nunca se oculta. Luego de eso me dirigí hacia el Hotel y procedí­ a hacer todos los arreglos posteriores al ascenso, pasé días en Anchorage aprovisionándome de buen equipo, información y alimentos para lo que era mi gran reto.

Una vez bien abastecido, empecé mi viaje en auto hacia un pequeño pueblo, llamado Talkeetna, localizado al norte de Anchorage, luego de 3 horas de viaje, admirando y maravillado de la belleza de naturaleza que tiene Alaska, por cierto tengo que agregar que una de mis primeras impresiones y de las más agradables, fue la amabilidad y calidez de la gente de Alaska, muy al contrario de lo que percibí la semana anterior en Rusia. Recibí un cierto ambiente de hogar, desde el primer momento en que pise Alaska, realmente es un sitio ideal para hacer turismo. Al que indudablemente pienso regresar. Bueno, luego de llegar a Talkeetna, empecé con los procedimientos para el ingreso al Parque Nacional Denali, posteriormente me dirigí hacia el Aeropuerto donde ya tenía las reservaciones y todo listo.

El acercamiento hacia el campo base del Mckinley es uno de los más alucinantes que he tenido en mi vida. Se lo hace en Avionetas Cesnas, para 4 personas.  Hay que esperar que haya buen clima, para que la avioneta pueda volar a través de los picos, en medio de la irregular geografía de la cordillera Ártica. Lamentablemente ese día el dios del clima había escrito que no se puede surcar los cielos Árticos, así que me toco dormir en el Angar de la línea aérea. Al otro día en la mañana estuve despegando hacia el campo base, el vuelo fue indescriptible, pasábamos besando los imponentes picos con glaciares colgantes y paredes vertiginosas de los gigantes de la cordillera, alucinante simplemente, finalmente pude avistar el objetivo, una de las montañas más frías del mundo, fue el encuentro soñado desde hace mucho, una sensación de miedo y excitación se apodero de mi,  pude imaginar por donde transcurría la ruta, que la tenía bien estudiada y más que todo trataba de identificar las grietas, las cuales robaban mi sueño y mi tranquilidad desde hace mucho. Inmediatamente divise ya el campo base y pude tener ya una idea espacial  de los casi 40 Km. que me esperaban hacia el confín del Ártico. Inició el descenso, aterrizar sobre un glaciar, fue excitante! y me encontraba ya en el campo base.

El Campamento Base

Luego de presentarme con los Rangers (Guarda Parques), arme mi campamento  y estaba listo para empezar el periplo que lo tenía planificado para media noche, lamentablemente el dios del Clima. Otra vez me negaba el permiso. Y tuve que esperar un día hasta que se despeje. A la mañana siguiente, todavía estaba nublado, pero había disminuido la nevada. Entonces decidí partir.

Hacia el campamento 2

El ascenso al Denali, normalmente se lo hace en 20 o 25 días, contando con los días que hay que estar en la carpa esperando buen clima, hay 7 campamentos, de los que normalmente se usan cinco y yo tenía planificado usar solo 3. Entonces inicié el ascenso planificando llegar en una sola jornada hasta el campo 2, aproximadamente 14 km. La manera de llevar las pesadas cargas en el Mckinley es, usando trineos, ya que estos permiten llevar más cargas y mucho más cómodo que poner todo en una sola mochila rompe espaldas de 90 litros. Pero también el halar este trineo implica un gran esfuerzo, especialmente en mi caso, ya que subía solo, con provisiones para 2 semanas y todo en un solo viaje. Normalmente las expediciones hacen 2 o 3 viajes entre cada campamento y comparten los pesos entre todos.

Pesado Trineo

Una vez en al campo 2 arme el campamento y todo lo que esto implica. Ya dentro de la carpa, esperaba descansar, recuperar energías y proseguir hacia el campo tres el siguiente día. Entonces me desperté en la madrugada, oí los vientos y el sonido de la nieve en el techo de la carpa, por lo que rápidamente pude imaginarme como estaría la situación afuera, cosa que confirmé inmediatamente al abrir la carpa y no poder divisar un metro más allá de mis narices y volver a entrar a la carpa blanco cubierto completamente de nieve.Resultan de vital compañía un poco de música y buena lectura en esos días en que uno tiene que protegerse de la tormenta y luchar contra la desmotivación dentro de la carpa.

Hacia el Campamento 3

En la tarde en cuestión de minutos, se despejo completamente y no dudé un instante en desarmar el campamento y proseguir al campo tres, en medio de un clima fantástico, y claro siempre halando el pesado trineo. En cuestión de algunas horas llegue al campo tres, desde donde quería hacer el último tramo al campo cinco, desde donde pensaba hacer directamente el ataque a la cumbre.

Campamento 3

Una vez ahí, pude descansar, y prepararme para la última jornada, que prometía ser la más dura. Después de algunas actividades propias de armar un campamento, me metí en la funda de dormir a descansar, a la mañana siguiente, con muy buen clima y por ende mucho optimismo, me disponía a salir, me esperaba una dura jornada, tenía que subir como 8oom de desnivel halando el tortuoso trineo, con la siempre presente preocupación de las grietas y sabiendo que iba a pasar por el famoso Windy Corner, considerado por muchos como uno de los sitios más inhóspitos del planeta, ya que en invierno con frí­os que bordean los 70 grados bajo cero y vientos superiores a los 160 km/h . Hacen del lugar un verdadero infierno, donde han perecido muchos escaladores invernales.

Windy Corner -Hacia el Campamento 5

Entonces el ascenso fue un poco más fuerte de lo que me imaginaba. Al acercarse el medio día con un sol ardiente y más con el reflejo de la nieve, que generaba 32 grados Celsius, el esfuerzo para halar el trineo por las empinadas laderas, retaba mi fuerza física y entusiasmo y llevaba al máximo mi coraje y fuerza de voluntad. Se me hacia eterno el viaje, el famoso campo cinco no asomaba por ningún lado y ya llevaba tortuosas 7 horas de halar el trineo, cuando al despuntar una pequeña colina, aviste finalmente el campo.

Campamento 5

Luego de un descanso arme el campamento y comencé a planificar mi ataque a la cumbre, para el resto de los escaladores, mi idea, era simplemente loca, hacer un ataque directo desde aquí sin tiempo de acreditación, ni de descanso, para algunos era imposible para otras excitante.

El Ataque a la Cumbre – Arista Cimera

Entonces descansé un día y el próximo decidí salir a la cumbre. La mañana estaba prometedora, bastante despejada. Durante todo el ascenso las ideas del peligro siempre presente de las grietas, y más aun por estar solo, rodeaban mi mente. En esta vez a esto se sumaba el riesgo de quedarme atrapado en una tormenta, ya que iba a subir en un solo día 2000m y bajar,  En esta montaña a esta altura el tiempo suele cambiar en cuestión de minutos, retando a la más acertada predicción de tiempo. Como estaba consciente de que me acompañaban todos los riesgos manifestados anteriormente, y había alta probabilidad de que ascienda completamente solo, tuve que llevar equipo preparado para lo peor, de manera que llevaba una mochila bastante pesada, y no como normalmente se suele hacer el ataque a la cumbre con una mochila liviana con un poco de agua y comida.

Al llegar al campo 7, el tiempo se mantenía y pude observar que otra expedición ya había salido, me sentí más tranquilo y seguí mi ascenso, el tiempo se mantenía relativamente bueno, pero se podía observar formaciones de nubes cerca de la cumbre, indicaba que el clima podía cambiar allí arriba, pero la ruta estaba muy buena, entonces aceleré un poco mi paso y muy pronto me encontraba ya a 6000m. muy cerca de la cumbre, hacia mucho viento y me encontraba a veinte grados bajo cero y empezó a soplar el viento más, mientras más arriba estaba, pude divisar a la expedición que había salido desde el campo 7 muy cerca de la cumbre, continué mi ascenso, estaba bastante cansado, pero sabía que tenía suficiente fuerza para el descenso.

Finalmente logré encaramarme en la ultimo rampa que lleva a la arista que va a la cumbre, en la que ya pude sentir el efecto de la altura, finalmente llegue a la arista, al otro lado había una dantesca pared de 3000m, y pude ya sentir el viento Ártico en mi cara y extreme al máximo las seguridades ya que había viento y un error me podía enviar a cualquiera de los lados de la arista. Finalmente pude divisar la cumbre y mientras me acercaba, se me estremecía el cuerpo y la emoción aumentaba más y más, y estaba ahí en la cota más alta del Ártico cerca del polo norte, la emoción no podía ser mayor, trece días antes estaba en el punto más alto del viejo continente y ahora en la cota más alta del Ártico, agradecía a la vida a la montaña y dedique esa cumbre a una persona muy especial en mi vida. Claro, todavía no podía cantar victoria, me esperaba la parte más delicada, el descenso, me había dicho que he de gritar victoria en el momento que aterrice de regreso en Talkeetna.

Cumbre Mckinley (Denali) 6190m

El Descenso

El descenso lo hice bastante rápido pero siempre extremando las seguridades. Abajo en el Campo 5 me esperaban felicitaciones de todos quienes sabían de mi ascenso y se reunieron para que les comente acerca de mi ascensión, a esta gente le esperaba todavía unos diez días entre subir al campo 7, la cumbre y volver y yo lo había hecho diez horas y media. También los Rangers estaban emocionados y yo les contaba que entrenaba en las hermosas montañas de mi país.Normalmente después de esa travesía loca debía de quedarme a descansar siquiera un día, pero yo quería conocerme más y llevar mis capacidades al máximo, así que decidí bajar al campo base la misma noche, así que luego de un festín que me invitaron los guarda parques, procedí a descansar un par de horas, e inmediatamente desarmar campamento e iniciar el descenso, me desperté a la una de la mañana.

Hacía 25 grados bajo cero afuera realmente no había una razón para que yo tenga que hacer semejante esfuerzo tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo en el dí­a más cómodamente, pero yo quería conocer lo que era desarmar un campamento en esas condiciones y era mi única oportunidad, tuve que elevar al máximo mi fuerza de voluntad para salir del sleeping y equiparme, afuera hacía un fría o que no permitía ni siquiera hacer una foto porque la batería se congelaba en instantes. La carpa estaba sólida debido a una pequeña nevada que había caído y me tomo dos horas en desarmar el campamento lo que normalmente me toma cuarenta minutos.

Mt. Foraker ( – 25°C )

Entonces empecé el descenso y nuevamente el martirio del famoso trineo, igual de duro que la ascensión, pero en esta vez no para halar sino para evitar que se vaya por las empinadas laderas de la montaña, me esperaban unas diez hora de descenso, el que con paciencia y en compañía de buena música logre superar lentamente, las últimas horas acompañado de un sol calcinante, logré llegar al campamento base muerto de sed, de hambre y cansancio. Luego de esperar unas horas me vino a recoger mi avioneta y me despedí ya de aquel paisaje que me había acompañado durante toda la ascensión y en el que aprendí una vida completa de experiencias. Ahora me sentía más seguro de mi mismo y en mejores condiciones para lo que me espera allí en el lejano Himalaya en los realmente gigantes del mundo los ocho miles, el Cho Oyu mi próximo objetivo cuya altura es 8201m.

De regreso al Campo Base (Muerto)

Luego de cavilar acerca de eso me encontraba aterrizando en Talkeetna, donde me esperaba una gran celebración, mi llegada coincidía con el cumpleaños de la dueña de la aerolínea, al que fui invitado con gran gusto. Y pude deleitarme de todos los manjares que hace algunas horas solo desfilaban en mi mente como sueños alejados.Realmente el subir a esta montaña ha sido una de mis mayores experiencias en climas extremos y me apunta con pasos firmes a los gigantes del Himalaya.Posteriormente el regreso siempre anhelado a la ciudad que para mi es la más hermosa del mundo. Quito.

Patricio Tisalema


ASCENSO AL MT. DENALI (MCKINLEY) 6195m

MONTE MÁS ALTO DEL ARTICO

UNA DE LAS MONTAÑAS MÁS FRIAS DEL MUNDO

Campamento 3 Denali

Pisando Alaska

Después de algunos transfers en el pais del Norte, finalmente logré subirme al avión que me llevaría hacia Anchorage, que es la capital del estado de Alaska, uno de los estados de Estados Unidos, valga la redundancia. Una vez allí, por primera vez en mi vida pude ver el famoso sol de media noche, estaba a una latitud de 65 grados Norte casi ya dentro del Circulo Polar Ártico, entonces en esta época del año el sol nunca se oculta. Luego de eso me dirigí hacia el Hotel y procedí a hacer todos los arreglos posteriores al ascenso, pasé dos días en Anchorage aprovisionándome de buen equipo, información y alimentos para  lo que era mi gran reto.

Una vez bien abastecido, empecé mi viaje en auto hacia un pequeño pueblo, llamado Talkeetna, localizado al norte de Anchorage, luego de 3 horas de viaje, admirando y maravillado de la belleza de naturaleza que tiene Alaska, por cierto tengo que agregar que una de mis primeras impresiones y de las más agradables, fue la amabilidad y calidez de la gente de Alaska, muy al contrario de lo que percibí la semana anterior en Rusia. Recibí un cierto ambiente de hogar, desde el primer momento en que pise Alaska, realmente es un sitio ideal para hacer turismo. Al que indudablemente pienso regresar. Bueno, luego de llegar a Talkeetna, empecé con los procedimientos para el ingreso al Parque Nacional Denali, posteriormente me dirigí hacia el Aeropuerto donde ya tenía las reservaciones y todo listo.

El acercamiento hacia el campo base del Mckinley es uno de los más alucinantes que he tenido en mi vida. Se lo hace en Avionetas Cesnas, para 4 personas.  Hay que esperar que haya buen clima, para que la avioneta pueda  volar a través de los picos, en medio de la irregular geografía de la cordillera ártica. Lamentablemente ese día el dios del clima había escrito que no se puede surcar los cielos árticos, así que me toco dormir en el Angar de la línea aérea. Al otro día en la mañana estuve despegando hacia el campo base, el vuelo fue indescriptible, pasábamos besando los imponentes picos con glaciares colgantes y paredes vertiginosas de los gigantes de la cordillera, alucinante simplemente, finalmente pude avistar el objetivo, una de las montañas más frías del mundo, fue el encuentro soñado desde hace mucho, una sensación de miedo y  excitación se apodero de mi,  pude imaginar por donde transcurría la ruta, que la tenía bien estudiada y más que todo trataba de identificar las grietas, las cuales robaban mi sueño y mi tranquilidad desde hace mucho. Inmediatamente divise ya el campo base y pude tener ya una idea espacial  de los casi 40 Km. que me esperaban hacia el confín del ártico. Inicié el descenso, aterrizar sobre un glaciar, fue excitante! y me encontraba ya en el campo base.

El Campamento Base

Luego de presentarme con los Rangers (Guarda Parques),  arme mi campamento  y estaba listo para empezar el periplo que lo tenía planificado para media noche, lamentablemente el dios del Clima. Otra vez me negaba el permiso. Y tuve que esperar un día hasta que se despeje. A la mañana siguiente, todavía estaba nublado, pero había disminuido la nevada. Entonces decidí partir.

Hacia el campamento 2

El ascenso al Denali, normalmente se lo hace en 20 o 25 días, contando con los días que hay que estar en la carpa esperando buen clima, hay 7 campamentos, de los que normalmente se usan cinco y yo tenía planificado usar solo 3. Entonces inicié el ascenso planificando llegar en una sola jornada hasta el campo 2, aproximadamente 14 km. La manera de llevar las pesadas cargas en el Mckinley es, usando trineos, ya que estos permiten llevar más cargas y mucho más cómodo que poner todo en una sola mochila rompe espaldas de 90 litros. Pero también el halar este trineo implica un gran esfuerzo, especialmente en mi caso, ya que subía solo, con provisiones para 2 semanas y todo en un solo viaje. Normalmente las expediciones hacen 2 o 3 viajes  entre cada campamento y comparten los pesos entre todos.

Pesado Trineo

Una vez en al campo 2 arme el campamento y todo lo que esto implica. Ya dentro de la carpa, esperaba descansar, recuperar energías y proseguir hacia el campo tres el siguiente día. Entonces me desperté en la madrugada, oí los vientos y el sonido de la nieve en el techo de la carpa, por lo que rápidamente pude imaginarme como estaría la situación afuera, cosa que confirmé inmediatamente al abrir la carpa y no poder divisar un metro más allá de mis narices y  volver a entrar a la carpa blanco cubierto completamente de nieve.Resultan de vital compañía un poco de música y buena lectura en esos días en que uno tiene que protegerse de la tormenta y luchar contra la desmotivación dentro de la carpa.

Hacia el Campamento 3

En la tarde en cuestión de minutos, se despejo completamente y no dudé un instante en desarmar el campamento y proseguir al campo tres, en medio de un clima fantástico, y claro siempre halando el pesado trineo. En cuestión de algunas horas llegue al campo tres, desde donde quería hacer el último tramo al campo cinco, desde donde pensaba hacer directamente el ataque a la cumbre.

Campamento 3

Una vez ahí, pude descansar, y prepararme para la última jornada, que prometía ser la más dura.  Después de algunas actividades propias de armar un campamento, me metí en la funda de dormir a descansar, a la mañana siguiente, con muy buen clima y por ende mucho optimismo, me disponía a salir, me esperaba una dura jornada, tenía que subir como 800m de desnivel halando el tortuoso trineo, con la siempre presente preocupación de las grietas y sabiendo que iba a pasar por el famoso Windy Corner, considerado por muchos como uno de los sitios más inhóspitos del planeta, ya que en invierno con fríos que bordean los 70 grados bajo cero y vientos superiores a los 160 km/h . Hacen del lugar un verdadero infierno, donde han perecido muchos escaladores invernales.

Windy Corner -Hacia el Campamento 5

Entonces el ascenso fue un poco más fuerte de lo que me imaginaba. Al acercarse el medio día con un sol ardiente y más con el reflejo de la nieve, que generaba 32 grados Celsius, el esfuerzo para halar el trineo por las empinadas laderas, retaba mi fuerza física y entusiasmo y  llevaba al máximo mi coraje y fuerza de voluntad. Se me hacia eterno el viaje, el famoso campo cinco no asomaba por ningún lado y ya llevaba tortuosas 7 horas de halar el trineo, cuando al despuntar una pequeña colina, aviste finalmente el campo.

Campamento 5

Luego de un descanso arme el campamento y comencé a planificar mi ataque a la cumbre, para el resto de los escaladores, mi idea, era simplemente loca, hacer un ataque directo desde aquí sin tiempo de aclimatación, ni de descanso, para algunos era imposible para otras excitante.

El Ataque a la Cumbre – Arista Cimera

Entonces descansé un día y el próximo decidí salir a la cumbre. La mañana estaba prometedora, bastante despejada. Durante todo el ascenso las ideas del peligro siempre presente de las grietas, y más aun por estar solo, rodeaban mi mente. En esta vez a esto se sumaba el riesgo de quedarme atrapado en una tormenta, ya que iba a subir en un solo día 2000m y bajar,  En esta montaña a esta altura el tiempo suele cambiar en cuestión de minutos, retando a la más acertada predicción de tiempo. Como estaba consciente de que me acompañaban todos los  riesgos manifestados anteriormente, y había alta probabilidad de que ascienda completamente solo, tuve que llevar equipo preparado para lo peor, de manera que llevaba una mochila bastante pesada, y no como normalmente se suele hacer el ataque a la cumbre con una mochila liviana con un poco de agua y comida.

Al llegar al campo 7, el tiempo se mantenía y pude observar que otra expedición ya había salido, me sentí más tranquilo y seguí mi ascenso, el tiempo se mantenía relativamente bueno, pero se podía observar formaciones de nubes cerca de la cumbre, indicaba que el clima podía cambiar allá arriba, pero la ruta estaba muy buena, entonces aceleré un poco mi paso y muy pronto me encontraba ya a 6000m. muy cerca de la cumbre, hacia mucho viento y me encontraba a veinte grados bajo cero y empezó a soplar el viento más, mientras más arriba estaba, pude divisar a la expedición que había salido desde el campo 7 muy cerca de la cumbre, continué mi ascenso, estaba bastante cansado, pero sabía que tenía suficiente fuerza para el descenso.

Finalmente logré encaramarme en la ultimo rampa que lleva a la arista que va a la cumbre, en la que ya pude sentir el efecto de la altura, finalmente llegue a la arista,  al otro lado había una dantesca pared de 3000m, y pude ya sentir el viento ártico en mi cara y extreme al máximo las seguridades ya que había viento y un error me podía enviar a cualquiera de los lados de la arista. Finalmente pude divisar la cumbre y mientras me acercaba, se me estremecía el cuerpo y la emoción aumentaba más y más, y estaba ahí en la cota más alta del ártico cerca del polo norte, la emoción no podía ser mayor, trece días antes estaba en el punto más alto del viejo continente y ahora en la cota más alta del ártico, agradecía a la vida a la montaña y dedique esa cumbre a una persona muy especial en mi vida. Claro, todavía no podía cantar victoria, me esperaba la parte más delicada, el descenso, me había dicho que he de gritar victoria en el momento que aterrice de regreso en Talkeetna.

Cumbre Mckinley (Denali) 6190m

El Descenso

El descenso lo hice bastante rápido pero siempre extremando las seguridades. Abajo en el Campo 5 me esperaban felicitaciones de todos quienes sabían de mi ascenso y se reunieron para que les comente acerca de mi ascensión, a esta gente le esperaba todavía unos diez días entre subir al campo 7, la cumbre y volver y yo lo había hecho diez horas y media. Tambien los Rangers estaban emocionados y yo les contaba que entrenaba en las hermosas montañas de mi país.Normalmente después de esa travesía loca debía de quedarme a descansar siquiera un día, pero yo  quería conocerme más y llevar mis capacidades al máximo, así que decidí bajar al campo base la misma noche, así que luego de un festín que me invitaron los guarda parques, procedí a descansar un par de horas, e inmediatamente desarmar campamento e iniciar el descenso, me desperté a la una de la mañana.

Hacía 25 grados bajo cero afuera realmente no había una razón para que yo tenga que hacer semejante esfuerzo tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo en el día más cómodamente, pero yo quería conocer lo que era desarmar un campamento en esas condiciones y era mi única oportunidad,  tuve que elevar al máximo mi fuerza de voluntad para salir del sleeping y equiparme, afuera hacía un frío que no permitía ni siquiera hacer una foto porque la batería se congelaba en instantes.  La carpa estaba sólida debido a una pequeña nevada que había caído y me tomo dos horas en desarmar el campamento lo que normalmente me toma cuarenta minutos.

Mt. Foraker ( – 25°C )

Entonces empezó el descenso y nuevamente el martirio del famoso trineo, igual de duro que la ascensión, pero en esta vez no para halar sino para evitar que se vaya por las empinadas laderas de la montaña, me esperaban unas diez hora de descenso, el que con paciencia y en compañía de buena música logre superar lentamente, las últimas horas acompañado de un sol calcinante, logré llegar al campamento base muerto de sed, de hambre y cansancio. Luego de esperar unas horas me vino a recoger mi avioneta y me despedía ya de aquel paisaje que me había acompaño durante toda la ascensión y en el que aprendí una vida completa de experiencias. Ahora me sentía más seguro de mi mismo y en mejores condiciones para lo que me espera allá en el lejano Himalaya en los realmente gigantes del mundo los ocho miles, el Cho Oyu mi próximo objetivo cuya altura es 8201m.

De regreso al Campo Base (Muerto)

Luego de cavilar acerca de eso me encontraba aterrizando en Talkeetna, donde me esperaba una gran celebración, mi llegada coincidía con el cumpleaños de la dueña de la aerolínea, al que fui invitado con gran gusto. Y pude deleitarme de todos los manjares que hace algunas horas solo desfilaban en mi mente como sueños alejados.Realmente el subir a esta montaña ha sido una de mis mayores experiencias en climas extremos y me apunta con pasos firmes a los gigantes del Himalaya.Posteriormente el regreso siempre anhelado a la ciudad que para mi es la más hermosa del mundo. “Quito”

Patricio Tisalema


ASCENSO AL MT. DENALI (MCKINLEY) 6195m

MONTE MÁS ALTO DEL ARTICO

UNA DE LAS MONTAÑAS MÁS FRIAS DEL MUNDO

Campamento 3 Denali

Pisando Alaska

Después de algunos transfers en el pais del Norte, finalmente logré subirme al avión que me llevaría hacia Anchorage, que es la capital del estado de Alaska, uno de los estados de Estados Unidos, valga la redundancia. Una vez allí, por primera vez en mi vida pude ver el famoso sol de media noche, estaba a una latitud de 65 grados Norte casi ya dentro del Circulo Polar Ártico, entonces en esta época del año el sol nunca se oculta. Luego de eso me dirigí hacia el Hotel y procedí a hacer todos los arreglos posteriores al ascenso, pasé dos días en Anchorage aprovisionándome de buen equipo, información y alimentos para  lo que era mi gran reto.

Una vez bien abastecido, empecé mi viaje en auto hacia un pequeño pueblo, llamado Talkeetna, localizado al norte de Anchorage, luego de 3 horas de viaje, admirando y maravillado de la belleza de naturaleza que tiene Alaska, por cierto tengo que agregar que una de mis primeras impresiones y de las más agradables, fue la amabilidad y calidez de la gente de Alaska, muy al contrario de lo que percibí la semana anterior en Rusia. Recibí un cierto ambiente de hogar, desde el primer momento en que pise Alaska, realmente es un sitio ideal para hacer turismo. Al que indudablemente pienso regresar. Bueno, luego de llegar a Talkeetna, empecé con los procedimientos para el ingreso al Parque Nacional Denali, posteriormente me dirigí hacia el Aeropuerto donde ya tenía las reservaciones y todo listo.

El acercamiento hacia el campo base del Mckinley es uno de los más alucinantes que he tenido en mi vida. Se lo hace en Avionetas Cesnas, para 4 personas.  Hay que esperar que haya buen clima, para que la avioneta pueda  volar a través de los picos, en medio de la irregular geografía de la cordillera ártica. Lamentablemente ese día el dios del clima había escrito que no se puede surcar los cielos árticos, así que me toco dormir en el Angar de la línea aérea. Al otro día en la mañana estuve despegando hacia el campo base, el vuelo fue indescriptible, pasábamos besando los imponentes picos con glaciares colgantes y paredes vertiginosas de los gigantes de la cordillera, alucinante simplemente, finalmente pude avistar el objetivo, una de las montañas más frías del mundo, fue el encuentro soñado desde hace mucho, una sensación de miedo y  excitación se apodero de mi,  pude imaginar por donde transcurría la ruta, que la tenía bien estudiada y más que todo trataba de identificar las grietas, las cuales robaban mi sueño y mi tranquilidad desde hace mucho. Inmediatamente divise ya el campo base y pude tener ya una idea espacial  de los casi 40 Km. que me esperaban hacia el confín del ártico. Inicié el descenso, aterrizar sobre un glaciar, fue excitante! y me encontraba ya en el campo base.

El Campamento Base

Luego de presentarme con los Rangers (Guarda Parques),  arme mi campamento  y estaba listo para empezar el periplo que lo tenía planificado para media noche, lamentablemente el dios del Clima. Otra vez me negaba el permiso. Y tuve que esperar un día hasta que se despeje. A la mañana siguiente, todavía estaba nublado, pero había disminuido la nevada. Entonces decidí partir.

Hacia el campamento 2

El ascenso al Denali, normalmente se lo hace en 20 o 25 días, contando con los días que hay que estar en la carpa esperando buen clima, hay 7 campamentos, de los que normalmente se usan cinco y yo tenía planificado usar solo 3. Entonces inicié el ascenso planificando llegar en una sola jornada hasta el campo 2, aproximadamente 14 km. La manera de llevar las pesadas cargas en el Mckinley es, usando trineos, ya que estos permiten llevar más cargas y mucho más cómodo que poner todo en una sola mochila rompe espaldas de 90 litros. Pero también el halar este trineo implica un gran esfuerzo, especialmente en mi caso, ya que subía solo, con provisiones para 2 semanas y todo en un solo viaje. Normalmente las expediciones hacen 2 o 3 viajes  entre cada campamento y comparten los pesos entre todos.

Pesado Trineo

Una vez en al campo 2 arme el campamento y todo lo que esto implica. Ya dentro de la carpa, esperaba descansar, recuperar energías y proseguir hacia el campo tres el siguiente día. Entonces me desperté en la madrugada, oí los vientos y el sonido de la nieve en el techo de la carpa, por lo que rápidamente pude imaginarme como estaría la situación afuera, cosa que confirmé inmediatamente al abrir la carpa y no poder divisar un metro más allá de mis narices y  volver a entrar a la carpa blanco cubierto completamente de nieve.Resultan de vital compañía un poco de música y buena lectura en esos días en que uno tiene que protegerse de la tormenta y luchar contra la desmotivación dentro de la carpa.

Hacia el Campamento 3

En la tarde en cuestión de minutos, se despejo completamente y no dudé un instante en desarmar el campamento y proseguir al campo tres, en medio de un clima fantástico, y claro siempre halando el pesado trineo. En cuestión de algunas horas llegue al campo tres, desde donde quería hacer el último tramo al campo cinco, desde donde pensaba hacer directamente el ataque a la cumbre.

Campamento 3

Una vez ahí, pude descansar, y prepararme para la última jornada, que prometía ser la más dura.  Después de algunas actividades propias de armar un campamento, me metí en la funda de dormir a descansar, a la mañana siguiente, con muy buen clima y por ende mucho optimismo, me disponía a salir, me esperaba una dura jornada, tenía que subir como 800m de desnivel halando el tortuoso trineo, con la siempre presente preocupación de las grietas y sabiendo que iba a pasar por el famoso Windy Corner, considerado por muchos como uno de los sitios más inhóspitos del planeta, ya que en invierno con fríos que bordean los 70 grados bajo cero y vientos superiores a los 160 km/h . Hacen del lugar un verdadero infierno, donde han perecido muchos escaladores invernales.

Windy Corner -Hacia el Campamento 5

Entonces el ascenso fue un poco más fuerte de lo que me imaginaba. Al acercarse el medio día con un sol ardiente y más con el reflejo de la nieve, que generaba 32 grados Celsius, el esfuerzo para halar el trineo por las empinadas laderas, retaba mi fuerza física y entusiasmo y  llevaba al máximo mi coraje y fuerza de voluntad. Se me hacia eterno el viaje, el famoso campo cinco no asomaba por ningún lado y ya llevaba tortuosas 7 horas de halar el trineo, cuando al despuntar una pequeña colina, aviste finalmente el campo.

Campamento 5

Luego de un descanso arme el campamento y comencé a planificar mi ataque a la cumbre, para el resto de los escaladores, mi idea, era simplemente loca, hacer un ataque directo desde aquí sin tiempo de aclimatación, ni de descanso, para algunos era imposible para otras excitante.

El Ataque a la Cumbre – Arista Cimera

Entonces descansé un día y el próximo decidí salir a la cumbre. La mañana estaba prometedora, bastante despejada. Durante todo el ascenso las ideas del peligro siempre presente de las grietas, y más aun por estar solo, rodeaban mi mente. En esta vez a esto se sumaba el riesgo de quedarme atrapado en una tormenta, ya que iba a subir en un solo día 2000m y bajar,  En esta montaña a esta altura el tiempo suele cambiar en cuestión de minutos, retando a la más acertada predicción de tiempo. Como estaba consciente de que me acompañaban todos los  riesgos manifestados anteriormente, y había alta probabilidad de que ascienda completamente solo, tuve que llevar equipo preparado para lo peor, de manera que llevaba una mochila bastante pesada, y no como normalmente se suele hacer el ataque a la cumbre con una mochila liviana con un poco de agua y comida.

Al llegar al campo 7, el tiempo se mantenía y pude observar que otra expedición ya había salido, me sentí más tranquilo y seguí mi ascenso, el tiempo se mantenía relativamente bueno, pero se podía observar formaciones de nubes cerca de la cumbre, indicaba que el clima podía cambiar allá arriba, pero la ruta estaba muy buena, entonces aceleré un poco mi paso y muy pronto me encontraba ya a 6000m. muy cerca de la cumbre, hacia mucho viento y me encontraba a veinte grados bajo cero y empezó a soplar el viento más, mientras más arriba estaba, pude divisar a la expedición que había salido desde el campo 7 muy cerca de la cumbre, continué mi ascenso, estaba bastante cansado, pero sabía que tenía suficiente fuerza para el descenso.

Finalmente logré encaramarme en la ultimo rampa que lleva a la arista que va a la cumbre, en la que ya pude sentir el efecto de la altura, finalmente llegue a la arista,  al otro lado había una dantesca pared de 3000m, y pude ya sentir el viento ártico en mi cara y extreme al máximo las seguridades ya que había viento y un error me podía enviar a cualquiera de los lados de la arista. Finalmente pude divisar la cumbre y mientras me acercaba, se me estremecía el cuerpo y la emoción aumentaba más y más, y estaba ahí en la cota más alta del ártico cerca del polo norte, la emoción no podía ser mayor, trece días antes estaba en el punto más alto del viejo continente y ahora en la cota más alta del ártico, agradecía a la vida a la montaña y dedique esa cumbre a una persona muy especial en mi vida. Claro, todavía no podía cantar victoria, me esperaba la parte más delicada, el descenso, me había dicho que he de gritar victoria en el momento que aterrice de regreso en Talkeetna.

Cumbre Mckinley (Denali) 6190m

El Descenso

El descenso lo hice bastante rápido pero siempre extremando las seguridades. Abajo en el Campo 5 me esperaban felicitaciones de todos quienes sabían de mi ascenso y se reunieron para que les comente acerca de mi ascensión, a esta gente le esperaba todavía unos diez días entre subir al campo 7, la cumbre y volver y yo lo había hecho diez horas y media. Tambien los Rangers estaban emocionados y yo les contaba que entrenaba en las hermosas montañas de mi país.Normalmente después de esa travesía loca debía de quedarme a descansar siquiera un día, pero yo  quería conocerme más y llevar mis capacidades al máximo, así que decidí bajar al campo base la misma noche, así que luego de un festín que me invitaron los guarda parques, procedí a descansar un par de horas, e inmediatamente desarmar campamento e iniciar el descenso, me desperté a la una de la mañana.

Hacía 25 grados bajo cero afuera realmente no había una razón para que yo tenga que hacer semejante esfuerzo tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo en el día más cómodamente, pero yo quería conocer lo que era desarmar un campamento en esas condiciones y era mi única oportunidad,  tuve que elevar al máximo mi fuerza de voluntad para salir del sleeping y equiparme, afuera hacía un frío que no permitía ni siquiera hacer una foto porque la batería se congelaba en instantes.  La carpa estaba sólida debido a una pequeña nevada que había caído y me tomo dos horas en desarmar el campamento lo que normalmente me toma cuarenta minutos.

Mt. Foraker ( – 25°C )

Entonces empezó el descenso y nuevamente el martirio del famoso trineo, igual de duro que la ascensión, pero en esta vez no para halar sino para evitar que se vaya por las empinadas laderas de la montaña, me esperaban unas diez hora de descenso, el que con paciencia y en compañía de buena música logre superar lentamente, las últimas horas acompañado de un sol calcinante, logré llegar al campamento base muerto de sed, de hambre y cansancio. Luego de esperar unas horas me vino a recoger mi avioneta y me despedía ya de aquel paisaje que me había acompaño durante toda la ascensión y en el que aprendí una vida completa de experiencias. Ahora me sentía más seguro de mi mismo y en mejores condiciones para lo que me espera allá en el lejano Himalaya en los realmente gigantes del mundo los ocho miles, el Cho Oyu mi próximo objetivo cuya altura es 8201m.

De regreso al Campo Base (Muerto)

Luego de cavilar acerca de eso me encontraba aterrizando en Talkeetna, donde me esperaba una gran celebración, mi llegada coincidía con el cumpleaños de la dueña de la aerolínea, al que fui invitado con gran gusto. Y pude deleitarme de todos los manjares que hace algunas horas solo desfilaban en mi mente como sueños alejados.Realmente el subir a esta montaña ha sido una de mis mayores experiencias en climas extremos y me apunta con pasos firmes a los gigantes del Himalaya.Posteriormente el regreso siempre anhelado a la ciudad que para mi es la más hermosa del mundo. “Quito”

Patricio Tisalema


ASCENSO AL MT. DENALI (MCKINLEY) 6195m

MONTE MÁS ALTO DEL ARTICO

UNA DE LAS MONTAÑAS MÁS FRIAS DEL MUNDO

Campamento 3 Denali

Pisando Alaska

Después de algunos transfers en el pais del Norte, finalmente logré subirme al avión que me llevaría hacia Anchorage, que es la capital del estado de Alaska, uno de los estados de Estados Unidos, valga la redundancia. Una vez allí, por primera vez en mi vida pude ver el famoso sol de media noche, estaba a una latitud de 65 grados Norte casi ya dentro del Circulo Polar Ártico, entonces en esta época del año el sol nunca se oculta. Luego de eso me dirigí hacia el Hotel y procedí a hacer todos los arreglos posteriores al ascenso, pasé dos días en Anchorage aprovisionándome de buen equipo, información y alimentos para  lo que era mi gran reto.

Una vez bien abastecido, empecé mi viaje en auto hacia un pequeño pueblo, llamado Talkeetna, localizado al norte de Anchorage, luego de 3 horas de viaje, admirando y maravillado de la belleza de naturaleza que tiene Alaska, por cierto tengo que agregar que una de mis primeras impresiones y de las más agradables, fue la amabilidad y calidez de la gente de Alaska, muy al contrario de lo que percibí la semana anterior en Rusia. Recibí un cierto ambiente de hogar, desde el primer momento en que pise Alaska, realmente es un sitio ideal para hacer turismo. Al que indudablemente pienso regresar. Bueno, luego de llegar a Talkeetna, empecé con los procedimientos para el ingreso al Parque Nacional Denali, posteriormente me dirigí hacia el Aeropuerto donde ya tenía las reservaciones y todo listo.

El acercamiento hacia el campo base del Mckinley es uno de los más alucinantes que he tenido en mi vida. Se lo hace en Avionetas Cesnas, para 4 personas.  Hay que esperar que haya buen clima, para que la avioneta pueda  volar a través de los picos, en medio de la irregular geografía de la cordillera ártica. Lamentablemente ese día el dios del clima había escrito que no se puede surcar los cielos árticos, así que me toco dormir en el Angar de la línea aérea. Al otro día en la mañana estuve despegando hacia el campo base, el vuelo fue indescriptible, pasábamos besando los imponentes picos con glaciares colgantes y paredes vertiginosas de los gigantes de la cordillera, alucinante simplemente, finalmente pude avistar el objetivo, una de las montañas más frías del mundo, fue el encuentro soñado desde hace mucho, una sensación de miedo y  excitación se apodero de mi,  pude imaginar por donde transcurría la ruta, que la tenía bien estudiada y más que todo trataba de identificar las grietas, las cuales robaban mi sueño y mi tranquilidad desde hace mucho. Inmediatamente divise ya el campo base y pude tener ya una idea espacial  de los casi 40 Km. que me esperaban hacia el confín del ártico. Inicié el descenso, aterrizar sobre un glaciar, fue excitante! y me encontraba ya en el campo base.

El Campamento Base

Luego de presentarme con los Rangers (Guarda Parques),  arme mi campamento  y estaba listo para empezar el periplo que lo tenía planificado para media noche, lamentablemente el dios del Clima. Otra vez me negaba el permiso. Y tuve que esperar un día hasta que se despeje. A la mañana siguiente, todavía estaba nublado, pero había disminuido la nevada. Entonces decidí partir.

Hacia el campamento 2

El ascenso al Denali, normalmente se lo hace en 20 o 25 días, contando con los días que hay que estar en la carpa esperando buen clima, hay 7 campamentos, de los que normalmente se usan cinco y yo tenía planificado usar solo 3. Entonces inicié el ascenso planificando llegar en una sola jornada hasta el campo 2, aproximadamente 14 km. La manera de llevar las pesadas cargas en el Mckinley es, usando trineos, ya que estos permiten llevar más cargas y mucho más cómodo que poner todo en una sola mochila rompe espaldas de 90 litros. Pero también el halar este trineo implica un gran esfuerzo, especialmente en mi caso, ya que subía solo, con provisiones para 2 semanas y todo en un solo viaje. Normalmente las expediciones hacen 2 o 3 viajes  entre cada campamento y comparten los pesos entre todos.

Pesado Trineo

Una vez en al campo 2 arme el campamento y todo lo que esto implica. Ya dentro de la carpa, esperaba descansar, recuperar energías y proseguir hacia el campo tres el siguiente día. Entonces me desperté en la madrugada, oí los vientos y el sonido de la nieve en el techo de la carpa, por lo que rápidamente pude imaginarme como estaría la situación afuera, cosa que confirmé inmediatamente al abrir la carpa y no poder divisar un metro más allá de mis narices y  volver a entrar a la carpa blanco cubierto completamente de nieve.Resultan de vital compañía un poco de música y buena lectura en esos días en que uno tiene que protegerse de la tormenta y luchar contra la desmotivación dentro de la carpa.

Hacia el Campamento 3

En la tarde en cuestión de minutos, se despejo completamente y no dudé un instante en desarmar el campamento y proseguir al campo tres, en medio de un clima fantástico, y claro siempre halando el pesado trineo. En cuestión de algunas horas llegue al campo tres, desde donde quería hacer el último tramo al campo cinco, desde donde pensaba hacer directamente el ataque a la cumbre.

Campamento 3

Una vez ahí, pude descansar, y prepararme para la última jornada, que prometía ser la más dura.  Después de algunas actividades propias de armar un campamento, me metí en la funda de dormir a descansar, a la mañana siguiente, con muy buen clima y por ende mucho optimismo, me disponía a salir, me esperaba una dura jornada, tenía que subir como 800m de desnivel halando el tortuoso trineo, con la siempre presente preocupación de las grietas y sabiendo que iba a pasar por el famoso Windy Corner, considerado por muchos como uno de los sitios más inhóspitos del planeta, ya que en invierno con fríos que bordean los 70 grados bajo cero y vientos superiores a los 160 km/h . Hacen del lugar un verdadero infierno, donde han perecido muchos escaladores invernales.

Windy Corner -Hacia el Campamento 5

Entonces el ascenso fue un poco más fuerte de lo que me imaginaba. Al acercarse el medio día con un sol ardiente y más con el reflejo de la nieve, que generaba 32 grados Celsius, el esfuerzo para halar el trineo por las empinadas laderas, retaba mi fuerza física y entusiasmo y  llevaba al máximo mi coraje y fuerza de voluntad. Se me hacia eterno el viaje, el famoso campo cinco no asomaba por ningún lado y ya llevaba tortuosas 7 horas de halar el trineo, cuando al despuntar una pequeña colina, aviste finalmente el campo.

Campamento 5

Luego de un descanso arme el campamento y comencé a planificar mi ataque a la cumbre, para el resto de los escaladores, mi idea, era simplemente loca, hacer un ataque directo desde aquí sin tiempo de aclimatación, ni de descanso, para algunos era imposible para otras excitante.

El Ataque a la Cumbre – Arista Cimera

Entonces descansé un día y el próximo decidí salir a la cumbre. La mañana estaba prometedora, bastante despejada. Durante todo el ascenso las ideas del peligro siempre presente de las grietas, y más aun por estar solo, rodeaban mi mente. En esta vez a esto se sumaba el riesgo de quedarme atrapado en una tormenta, ya que iba a subir en un solo día 2000m y bajar,  En esta montaña a esta altura el tiempo suele cambiar en cuestión de minutos, retando a la más acertada predicción de tiempo. Como estaba consciente de que me acompañaban todos los  riesgos manifestados anteriormente, y había alta probabilidad de que ascienda completamente solo, tuve que llevar equipo preparado para lo peor, de manera que llevaba una mochila bastante pesada, y no como normalmente se suele hacer el ataque a la cumbre con una mochila liviana con un poco de agua y comida.

Al llegar al campo 7, el tiempo se mantenía y pude observar que otra expedición ya había salido, me sentí más tranquilo y seguí mi ascenso, el tiempo se mantenía relativamente bueno, pero se podía observar formaciones de nubes cerca de la cumbre, indicaba que el clima podía cambiar allá arriba, pero la ruta estaba muy buena, entonces aceleré un poco mi paso y muy pronto me encontraba ya a 6000m. muy cerca de la cumbre, hacia mucho viento y me encontraba a veinte grados bajo cero y empezó a soplar el viento más, mientras más arriba estaba, pude divisar a la expedición que había salido desde el campo 7 muy cerca de la cumbre, continué mi ascenso, estaba bastante cansado, pero sabía que tenía suficiente fuerza para el descenso.

Finalmente logré encaramarme en la ultimo rampa que lleva a la arista que va a la cumbre, en la que ya pude sentir el efecto de la altura, finalmente llegue a la arista,  al otro lado había una dantesca pared de 3000m, y pude ya sentir el viento ártico en mi cara y extreme al máximo las seguridades ya que había viento y un error me podía enviar a cualquiera de los lados de la arista. Finalmente pude divisar la cumbre y mientras me acercaba, se me estremecía el cuerpo y la emoción aumentaba más y más, y estaba ahí en la cota más alta del ártico cerca del polo norte, la emoción no podía ser mayor, trece días antes estaba en el punto más alto del viejo continente y ahora en la cota más alta del ártico, agradecía a la vida a la montaña y dedique esa cumbre a una persona muy especial en mi vida. Claro, todavía no podía cantar victoria, me esperaba la parte más delicada, el descenso, me había dicho que he de gritar victoria en el momento que aterrice de regreso en Talkeetna.

Cumbre Mckinley (Denali) 6190m

El Descenso

El descenso lo hice bastante rápido pero siempre extremando las seguridades. Abajo en el Campo 5 me esperaban felicitaciones de todos quienes sabían de mi ascenso y se reunieron para que les comente acerca de mi ascensión, a esta gente le esperaba todavía unos diez días entre subir al campo 7, la cumbre y volver y yo lo había hecho diez horas y media. Tambien los Rangers estaban emocionados y yo les contaba que entrenaba en las hermosas montañas de mi país.Normalmente después de esa travesía loca debía de quedarme a descansar siquiera un día, pero yo  quería conocerme más y llevar mis capacidades al máximo, así que decidí bajar al campo base la misma noche, así que luego de un festín que me invitaron los guarda parques, procedí a descansar un par de horas, e inmediatamente desarmar campamento e iniciar el descenso, me desperté a la una de la mañana.

Hacía 25 grados bajo cero afuera realmente no había una razón para que yo tenga que hacer semejante esfuerzo tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo en el día más cómodamente, pero yo quería conocer lo que era desarmar un campamento en esas condiciones y era mi única oportunidad,  tuve que elevar al máximo mi fuerza de voluntad para salir del sleeping y equiparme, afuera hacía un frío que no permitía ni siquiera hacer una foto porque la batería se congelaba en instantes.  La carpa estaba sólida debido a una pequeña nevada que había caído y me tomo dos horas en desarmar el campamento lo que normalmente me toma cuarenta minutos.

Mt. Foraker ( – 25°C )

Entonces empezó el descenso y nuevamente el martirio del famoso trineo, igual de duro que la ascensión, pero en esta vez no para halar sino para evitar que se vaya por las empinadas laderas de la montaña, me esperaban unas diez hora de descenso, el que con paciencia y en compañía de buena música logre superar lentamente, las últimas horas acompañado de un sol calcinante, logré llegar al campamento base muerto de sed, de hambre y cansancio. Luego de esperar unas horas me vino a recoger mi avioneta y me despedía ya de aquel paisaje que me había acompaño durante toda la ascensión y en el que aprendí una vida completa de experiencias. Ahora me sentía más seguro de mi mismo y en mejores condiciones para lo que me espera allá en el lejano Himalaya en los realmente gigantes del mundo los ocho miles, el Cho Oyu mi próximo objetivo cuya altura es 8201m.

De regreso al Campo Base (Muerto)

Luego de cavilar acerca de eso me encontraba aterrizando en Talkeetna, donde me esperaba una gran celebración, mi llegada coincidía con el cumpleaños de la dueña de la aerolínea, al que fui invitado con gran gusto. Y pude deleitarme de todos los manjares que hace algunas horas solo desfilaban en mi mente como sueños alejados.Realmente el subir a esta montaña ha sido una de mis mayores experiencias en climas extremos y me apunta con pasos firmes a los gigantes del Himalaya.Posteriormente el regreso siempre anhelado a la ciudad que para mi es la más hermosa del mundo. “Quito”

Patricio Tisalema

La conquista del Monte Vinson

MONTE VINSON LA MONTAÑA MÁS FRÍA DEL MUNDO POLO SUR – ANTÁRTICA

La conquista del Monte Vinson En Solitario.

En el campo base del Monte Vinson

Rumbo hacía la Antártica

Después de haber pasado por un largo período de entrenamiento, de preparación de la expedición, tanto en lo logístico como en lo económico, estaba ya listo para iniciar el periplo que se iba a constituir, en mi viaje más espectacular, me dirigía hacia el corazón de la antártica, el sitio más alejado del planeta, para encarar a la montaña más fría del mundo, de esta manera inicia mi viaje hacia Punta Arenas – Chile, el último pueblo al final de Sudamérica.

El acercamiento

Una vez en Punta Arenas, después de ultimar detalles sobre la expedición, no tuve más que esperar que las condiciones se den para poder volar hacia Patriots Hills, un campamento que da soporte logístico a la mayoría de expediciones de diferente índole, científicas, glaciológicas,  explorativas, deportivas, montañeras, entre otras, la expedición a la que yo pertenecía era de orden: “extremo ascencionismo “ desde este campamento tenía que esperar tomar un vuelo bastante especial hacia el campo base de la montaña, ubicado a 300Km de distancia, de igual manera había que esperar que haya buen clima para poder despegar y aterrizar en las difíciles condiciones climáticas de los glaciares del polo sur, una vez que el clima permitió, inició el desplazamiento hacia al campo base del Mt. Vinson.

Avión illusyum Patriots Hills

 

La aclimatación y equipamiento de la vía

Para llegar a la cumbre del Mt. Vinson, es necesario equipar dos campamentos y pasar por un proceso intenso de aclimatación tanto a las condiciones extremamente frías del polo sur, así como a la altura, misma que en esas latitudes por factores de gravedad, la atmósfera es mucho menos densa, por lo tanto hay menos oxigeno  y los casi 5000m de altura de la montaña se convierten en 6000m.

Para poder llevar acabo esta expedición se necesita una gran cantidad de alimentos especiales, equipo técnico y térmico para las condiciones más adversas del planeta, así como combustible para derretir nieve para la alimentación y lo más importante la hidratación para una adecuada aclimatación en ese ambiente tan seco, totalmente carente de humedad.Entonces para transportar todo este material, es necesario usar los famosos trineos, que facilitan el llevar todo este peso, pero también es un súper gran esfuerzo, el halar todo esto por las empinadas laderas de la montaña.

Hacia el campo uno

Halando trineo hacía el campo uno

Este es uno de los trayectos más duros, en cuanto al esfuerzo, el halar el pesado trineo rompe espaldas cuesta arriba demanda del mayor esfuerzo posible y es un gran reto inclusive para las piernas mejor entrenadas. Además que también hay que sortear las mortales grietas, algunas de ellas muy escondidas, este trayecto exige al máximo toda la fuerza y al mismo tiempo eleva al máximo todas las habilidades de navegación en glaciar agrietado irregular.Después de haber batallado como ocho horas, completamente exhausto me encontraba ya en el Campo uno, donde iniciaba otro trabajo, el preparar el sitio para la carpa y la protección de una pared de hielo, trabajo que lo pude hacer en conjunto con otros expedicionarios para disminuir el esfuerzo de levantar una pared de hielo, construida con bloques de hielo cortados con mis propias manos.

Hacia el campamento de altura

Después de un par de días de descanso, inicia ya el porteo hacia el campamento de altura, donde realicé mi primer deposito, aclimaté mi cuerpo a la altura y más que todo aclimaté mi cuerpo a trabajar en los fríos extremos que se hacen más intensos a medida que se gana altura, en este trayecto, sentí el mayor frío que hasta ese momento había sentido en mi vida. La ruta es una escarpada rampa de hielo 1000m de altura que en algunas partes alcanzaba los 60 grados de inclinación, exigía al limite el trabajo y el cuidado, ya que cualquier descuido, era fatal y más llevando en las espaldas algo parecido a 30 Kilos, después de haber superado la rampa, llegue al campo de altura, realicé el depósito, un pequeño descanso, e inmediatamente el descenso al campo uno. Después de un par de días de descanso, recuperar energía, inicié ya el ascenso al campo de altura, para preparar el ataque final a la cumbre.

Rampa hacia el campo avanzado

Encarando la cumbre más gélida del planeta

Desde el momento en que puse los pies sobre la antártica, pude ya sentir el frío intenso en el que iba a trabajar, pero ahora ya en el campamento de altura a 22 grados bajo cero dentro de la carpa, realmente pensaba en lo demandante que iba a ser el ataque, aparte del esfuerzo físico extremo al que me iba a someter, también tenía que encarar las condiciones climáticas más adversas del planeta, con fríos inferiores a los cuarenta grados bajo cero.

El ataque lo inicié apenas el sol estaba de mi lado, esto quería decir las 11h00 de la mañana – hay que destacar que en estas latitudes,  el sol nunca se oculta y los ascensos más bien se realizan cuando el clima lo permite – la primera parte consiste en un larga travesía por un empinado glaciar, para luego encaramarme por una súper inclinada rampa, estaba ya bastante agotado, y el esfuerzo aquí exigía al máximo, al mismo tiempo que el frío aumentaba mientras ganaba altura y algo que conocí por primera vez en mi vida, hubo una parte de la rampa que tenía absolutamente solo hielo, era un hielo azul duro como metal, a veces me daba la impresión de que no entraba nada de las puntas de hierro de mis crampones en ese espejo azul duro como acero, era súper empinado y tenía que hacer un súper esfuerzo para doblar mis pies y hacer que claven todas las puntas del crampón, de lo contrario un pequeño error hubiera sido fatal, ya que nada me hubiera podido parar en ese rampa lisa más resbalosa que aceite.

Después de haber superado esta parte que tuvo mis nervios al máximo y demando toda la energía, estaba en la última parte de la rampa que se hacía cada vez más empinada, demando al máximo de mi esfuerzo el poderla superar, súper cansado y congelado, logré llevar a la arista cimera que me conduciría hasta la culminación de mis sueños, el frío no me permitía descansos muy largos que me pedía mi cuerpo, ya que se congelaba en pocos minutos, así muy extenuado seguía por la esta arista que tenía dos caídas aéreas súper expuestas de más de quinientos metros a cada lado, así seguía paso a paso, poco a poco mientras veía como cada vez estaba más cerca de la cota más alta del polo sur. El frío era penetrante, la excitación por el momento que se acercaba hacía que me olvide, me faltaban ya pocos metros, estaba completamente exhausto y congelado,

Ecuador en la cumbre del Polo Sur – Antártica

mi cuerpo se empezó a estremecerse estaba desollando la cumbre de la montaña más fría del mundo, se me humedecieron los ojos y me brotaron las lágrimas de la emoción, era un momento glorioso en mi vida, se me estremecía el cuerpo cuando meditaba sobre sitio donde me encontraba, el punto más alejado y frío del planeta, el corazón de la nada, el polo sur, agradecía a la vida y a la montaña por este maravilloso momento, me lleno de un gran orgullo el sacar la bandera del Ecuador y ondearla. Alcancé a hacer una llamada satelital muy corta a mi madre, para contarle con lágrimas sobre el maravilloso momento por el que estaba pasando. Pero la mala señal y la congelación de la batería no me permitieron hablar mucho.

Después de ese momento de sobresalto, medité, filosofé por unos instantes, alcancé a hacer las fotos y videos que me permitieron mis baterías e inmediatamente comencé el descenso, era la parte más delicada, la mayoría de accidentes sucede en el descenso y no dejaba de rondar en mi mente la rampa de hielo impenetrable por la que tenía que desescalar.  Con el mayor de los cuidados desescalé la rampa y me dirigí hacia el campo avanzado, exhausto pero súper contento, Ahora si, realmente sentí que había subido a la montaña, muy humildemente y con mucho respeto agradecí al monte más frío del mundo por haberme permitido esos fantásticos momentos, y una vez ya en el campamento resguardado del frío, pudo mi golpeado y congelado cuerpo finalmente descansar.

El Retorno

El siguiente día nos informaron que teníamos que salir lo más pronto posible de la montaña, ya que se venía un atormenta, de manera que tuvimos que salir muy temprano en la mañana, y lo que normalmente se lo hace en tres días nosotros tuvimos que hacerlo en uno, un descenso directo al campo base, donde inmediatamente desarmamos el campamento y nos transportaron hacia Patriots Hills, Allí luego de un descanso y que las condiciones se presten, regrese hacia el continente, una vez ya en Punta Arenas, una merecida celebración con todos los miembros de la expedición, para luego tomar el vuelo de regreso hacia mi siempre anhelado Ecuador.

Patricio Tisalema Torres

Ascenso al Mt. Kosciuzko


ASCENSO AL MT. KOSCIUZKO

Luego de un espectacular retorno a Tokio desde Tanzania, a través de Kenia y de la India, inmediatamente comenzaba el viaje hacia mi siguiente reto el Mt. Kosziusco, conocido como la cota más alta de Oceaní­a. Siempre quise conocer Australia, sabí­a que era un paí­s con extensa y variada naturaleza, así­ como con una interesante geografí­a, lo habí­a leí­do desde niño. Luego del arribo a Sydney con una pequeña pausa en Seúl, procedí­ a darme un merecido descanso, habí­a realizado el mayor periplo de mi vida, viajado por tres largos dí­as desde Tanzania a Tokio e inmediatamente a Sydney, la mayor parte del tiempo sentado en un avión.

Al siguiente dí­a me dirigí hacia un pequeño pueblo llamado Thredo Village, ubicado al sur de Sydney, pero primero tuve que ir a Canberra para el siguiente Transfer, en el viaje, pude inmediatamente sentir el ambiente de orden que hay en Australia, carreteras perfectas, pulcritud y belleza estética en todo lado, hermosos parajes, realmente muy lindo, era como un sueño realmente. Finalmente llegue al sitio donde iniciarí­a el ascenso. Thredo me recibió con un fuerte aguacero y yo ya podí­a imaginarme como debía estar la situación allí arriba en la montaña, me abastecí­ de información acerca del clima y realmente no era nada prometedora, el pequeño chair lift, uno como teleférico pero solo para sentarse, que llevaba hasta una cima donde inicio del ascenso, algo parecido a lo que tenemos en el Pichincha, que había sido paralizado varias veces en los dí­as posteriores debido a los fuertes vientos que reinaban.

Yo esperé hasta el siguiente dí­a para decidir si hací­a el ascenso o no, realmente el ascenso normalmente no presenta ninguna dificultad y la ruta es un camino muy bueno, que lleva directo hasta la cumbre, pero en esta ocasión, para mi la situación se tornaba un poco complicada, ya que nevaba constantemente, no habí­a ni una alma en la montaña y yo no conocía la ruta, que se encontraba sepultada un metro bajo la nieve.

La mañana siguiente era lugubre y la montaña estaba dentro de una nube negra, no iba trabajar el Chair  Lift, y mis esperanzas de subir ese día disminuían a medida que pasaba el día, una de mis mayores preocupaciones era el regreso a Canberra, ya que solo habí­an 2 buses por semana y yo prácticamente ya habÃía perdido el bus que tenó­a que tomarlo en la tarde.

El siguiente bus salía en tres dí­as y era el único medio de regresar a Canberra y más que todo yo no avanzaba a regresar a Sydney para tomar mi vuelo de regreso, por muchas horas la idea de abandonar la ascensión se apoderaba de mi y más porque las predicciones de clima aseguraban mal clima para el resto de la semana y mi ticket aéreo habí­a sido de los que no se puede cambiar la fecha, era tomar el vuelo o perderlo, era grande la encrucijada en la que me encontraba y la desmotivación se apoderaba de mi con facilidad.

Rogaba que se abriera una pequeña, una pequeña ventana, sabí­a que podí­a ascender en cuestión de un par de horas, yo estaba dispuesto a correr hasta la cumbre si era del caso. En todo caso en ese momento, no podí­a hacer nada más que esperar, cuando al medio dí­a el clima cambió y pude por primera vez divisar las faldas de la montaña, e inmediatamente el Chair Lift empezó a funcionar, el entusiasmo se apodero de mi e inmediatamente decidí alistarme, esto no duró mucho, porque apenas llegue al Chair Lift, ya lo habí­an apagado, por que los vientos eran demasiado fuertes arriba.

De nuevo la incertidumbre y la frustración me inundaban, pero ya estaba yo ahí­, listo para el ascenso, así­ que decidí­ subir al menos hasta donde llega el Chair Lift, para ver que pasa. Cuando llegue arriba, hací­a bastante viento, pero yo había estado en situaciones mucho peores, así­ que decidí aventurarme, estaba completamente solo y no se divisaba la ruta, todo era blanco, pero yo tení­a una idea geográfica de la ruta ya que la habí­a estudiado en mapas. Sin ninguna visibilidad, con una especie de sexto sentido y con la experiencia que me ha quedado de mi trabajo como guía, en el que la mayoría de veces he tenido que intuir por donde debe ir la ruta, pude llegar hasta la parte, donde suponí­a debí­a ser el pequeño valle que me llevarí­a directo a la cumbre, aparte encontré una señal que decí­a simplemente Mt. Kosziusco, me tranquilizo un poco, porque al menos sabí­a que si estaba en la montaña que querí­a escalar.

Después de subir en dirección en la que debí­a estar la cumbre llegue a una cima, donde había una piedra, de las que se usa como punto Geodésico, donde decía Kosciusko, pero nada más, no estaba seguro de que era la cumbre o no, la visibilidad era cero y si no era por la brújula hubiera estado perdido en un espacio blanco donde de no ser por la gravedad, hubiera perdido hasta el sentido de donde es arriba y abajo, por instantes se despejo un poco y pude divisar lo que podí­a ser parte de un camino cubierto de nieve, que intente seguirle, pero se perdió en la nieve en cuestión de metros, mis cálculos me decían que debí­a estar en la cumbre, pero de todos modos rodeé 300 metros a la redonda y todo estaba más bajo.

Estaba decididamente en la cumbre, luego esto fue confirmado cuando pude divisar por unos instantes que se despejo y pude ver por primera vez la forma del relieve de la montaña, inmediatamente empecé el descenso y poco a poco fue despejándose la montaña. Estaba muy contento de haber oí­do a mi subconsciente, y me encontraba ya de regreso en Thredo, ahora vení­a el otro reto, llegar a Sydney a coger el vuelo de regreso, había ya perdido el bus, entonces al siguiente dí­a me toco salir a la calle a esperar que alguien tuviera que hacer alguna diligencia en Canberra y tuviera el alma caritativa de llevarme, problema que fue solucionado después de tres horas de espera y en la tarde estaba ya en Sydney, con tiempo para hacer un poco de turismo y regresar a Tokio.


ASCENSO AL MT. KOSCIUZKO

Luego de un espectacular retorno a Tokio desde Tanzania, a través de Kenia y de la India, inmediatamente comenzaba el viaje hacia mi siguiente reto el Mt. Kosziusco, conocido como la cota más alta de Oceanía. Siempre quise conocer Australia, sabía que era un país con extensa y variada naturaleza, así como con una interesante geografía, lo había leído desde niño. Luego del arribo a Sydney con una pequeña pausa en Seúl, procedí a darme un merecido descanso, había realizado el mayor periplo de mi vida, viajado por tres largos días desde Tanzania a Tokio e inmediatamente a Sydney, la mayor parte del tiempo sentado en un avión.

Al siguiente día me dirigí hacia un pequeño pueblo llamado Thredo Village, ubicado al sur de Sydney, pero primero tuve que ir a Canberra para el siguiente Transfer, en el viaje, pude inmediatamente sentir el ambiente de orden que hay en Australia, carreteras perfectas, pulcritud y belleza estética en todo lado, hermosos parajes, realmente muy lindo, era como un sueño realmente. Finalmente llegue al sitio donde iniciaría el ascenso. Thredo me recibió con un fuerte aguacero y yo ya podía imaginarme como debía estar la situación allá arriba en la montaña, me abastecí de información acerca del clima y realmente no era nada prometedora, el pequeño chair lift, uno como teleférico pero solo para sentarse, que llevaba hasta una cima donde inicio del ascenso, algo parecido a lo que tenemos en el Pichincha, que había sido paralizado varias veces en los días posteriores debido a los fuertes vientos que reinaban.

Yo esperé hasta el siguiente día para decidir si hacía el ascenso o no, realmente el ascenso normalmente no presenta ninguna dificultad y la ruta es un camino muy bueno, que lleva directo hasta la cumbre, pero en esta ocasión, para mi la situación se tornaba un poco complicada, ya que nevaba constantemente, no había ni una alma en la montaña y yo no conocía la ruta, que se encontraba sepultada un metro bajo la nieve.

La mañana siguiente era lugubre y la montaña estaba dentro de una nube negra, no iba trabajar el Chair  Lift, y mis esperanzas de subir ese día disminuían a medida que pasaba el día, una de mis mayores preocupaciones era el regreso a Canberra, ya que solo habían 2 buses por semana y yo prácticamente ya había perdido el bus que tenía que tomarlo en la tarde.

El siguiente bus salía en tres días y era el único medio de regresar a Canberra y más que todo yo no avanzaba a regresar a Sydney para tomar mi vuelo de regreso, por muchas horas la idea de abandonar la ascensión se apoderaba de mi y más porque las predicciones de clima aseguraban mal clima para el resto de la semana y mi ticket aéreo había sido de los que no se puede cambiar la fecha, era tomar el vuelo o perderlo, era grande la encrucijada en la que me encontraba y la desmotivación se apoderaba de mi con facilidad.

Rogaba que se abriera una pequeña una pequeña ventana, sabía que podía ascender en cuestión de un par de horas, yo estaba dispuesto a correr hasta la cumbre si era del caso. En todo caso en ese momento, no podía hacer nada más que esperar, cuando al medio día el clima cambió y pude por primera vez divisar las faldas de la montaña, e inmediatamente el Chair Lift empezó a funcionar, el entusiasmo se apodero de mi e inmediatamente decidí alistarme, esto no duró mucho, porque apenas llegue al Chair Lift, ya lo habían apagado, por que los vientos eran demasiado fuertes arriba.

De nuevo la incertidumbre y la frustración me inundaban, pero ya estaba yo ahí, listo para el ascenso, así que decidí subir al menos hasta donde llega el Chair Lift, para ver que pasa. Cuando llegue arriba, hacía bastante viento, pero yo había estado en situaciones mucho peores, así que decidí aventurarme, estaba completamente solo y no se divisaba la ruta, todo era blanco, pero yo tenía una idea geográfica de la ruta ya que la había estudiado en mapas. Sin ninguna visibilidad, con una especie de sexto sentido y con la experiencia que me ha quedado de mi trabajo como guía, en el que la mayoría de veces he tenido que intuir por donde debe ir la ruta,  pude llegar hasta la parte, donde suponía debía ser el pequeño valle que me llevaría directo a la cumbre, aparte encontré una señal que decía simplemente Mt. Kosziusco, me tranquilizo un poco, porque al menos sabía que si estaba en la montaña que quería escalar.

Después de subir en dirección en la que debía estar la cumbre llegue a una cima, donde había una piedra, de las que se usa como punto Geodésico, donde decía Kosciusko, pero nada más, no estaba seguro de que era la cumbre o no, la visibilidad era cero y si no era por la brújula hubiera estado perdido en un espacio blanco donde de no ser por la gravedad, hubiera perdido hasta el sentido de donde es arriba y abajo, por instantes se despejo un poco y pude divisar lo que podía ser parte de un camino cubierto de nieve, que intente seguirle, pero se perdió en la nieve en cuestión de metros, mis cálculos me decían que debía estar en la cumbre, pero de todos modos rodeé 300 metros a la redonda y todo estaba más bajo.

Estaba  decididamente en la cumbre, luego esto fue confirmado cuando pude divisar por unos instantes que se despejo y pude ver por primera vez la forma del relieve de la montaña, inmediatamente empecé el descenso y poco a poco fue despejándose la montaña. Estaba muy contento de haber oído a mi subconsciente, y me encontraba ya de regreso en Thredo, ahora venía el otro reto, llegar a Sydney a coger el vuelo de regreso, había ya perdido el bus, entonces al siguiente día me toco salir a la calle a esperar que alguien tuviera que hacer alguna diligencia en Canberra y tuviera el alma caritativa de llevarme, problema que fue solucionado después de tres horas de espera y en la tarde estaba ya en Sydney, con tiempo para hacer un poco de turismo y regresar a Tokio.

 

 


ASCENSO AL MT. KOSCIUZKO

Luego de un espectacular retorno a Tokio desde Tanzania, a través de Kenia y de la India, inmediatamente comenzaba el viaje hacia mi siguiente reto el Mt. Kosziusco, conocido como la cota más alta de Oceanía. Siempre quise conocer Australia, sabía que era un país con extensa y variada naturaleza, así como con una interesante geografía, lo había leído desde niño. Luego del arribo a Sydney con una pequeña pausa en Seúl, procedí a darme un merecido descanso, había realizado el mayor periplo de mi vida, viajado por tres largos días desde Tanzania a Tokio e inmediatamente a Sydney, la mayor parte del tiempo sentado en un avión.

Al siguiente día me dirigí hacia un pequeño pueblo llamado Thredo Village, ubicado al sur de Sydney, pero primero tuve que ir a Canberra para el siguiente Transfer, en el viaje, pude inmediatamente sentir el ambiente de orden que hay en Australia, carreteras perfectas, pulcritud y belleza estética en todo lado, hermosos parajes, realmente muy lindo, era como un sueño realmente. Finalmente llegue al sitio donde iniciaría el ascenso. Thredo me recibió con un fuerte aguacero y yo ya podía imaginarme como debía estar la situación allá arriba en la montaña, me abastecí de información acerca del clima y realmente no era nada prometedora, el pequeño chair lift, uno como teleférico pero solo para sentarse, que llevaba hasta una cima donde inicio del ascenso, algo parecido a lo que tenemos en el Pichincha, que había sido paralizado varias veces en los días posteriores debido a los fuertes vientos que reinaban.

Yo esperé hasta el siguiente día para decidir si hacía el ascenso o no, realmente el ascenso normalmente no presenta ninguna dificultad y la ruta es un camino muy bueno, que lleva directo hasta la cumbre, pero en esta ocasión, para mi la situación se tornaba un poco complicada, ya que nevaba constantemente, no había ni una alma en la montaña y yo no conocía la ruta, que se encontraba sepultada un metro bajo la nieve.

La mañana siguiente era lugubre y la montaña estaba dentro de una nube negra, no iba trabajar el Chair  Lift, y mis esperanzas de subir ese día disminuían a medida que pasaba el día, una de mis mayores preocupaciones era el regreso a Canberra, ya que solo habían 2 buses por semana y yo prácticamente ya había perdido el bus que tenía que tomarlo en la tarde.

El siguiente bus salía en tres días y era el único medio de regresar a Canberra y más que todo yo no avanzaba a regresar a Sydney para tomar mi vuelo de regreso, por muchas horas la idea de abandonar la ascensión se apoderaba de mi y más porque las predicciones de clima aseguraban mal clima para el resto de la semana y mi ticket aéreo había sido de los que no se puede cambiar la fecha, era tomar el vuelo o perderlo, era grande la encrucijada en la que me encontraba y la desmotivación se apoderaba de mi con facilidad.

Rogaba que se abriera una pequeña una pequeña ventana, sabía que podía ascender en cuestión de un par de horas, yo estaba dispuesto a correr hasta la cumbre si era del caso. En todo caso en ese momento, no podía hacer nada más que esperar, cuando al medio día el clima cambió y pude por primera vez divisar las faldas de la montaña, e inmediatamente el Chair Lift empezó a funcionar, el entusiasmo se apodero de mi e inmediatamente decidí alistarme, esto no duró mucho, porque apenas llegue al Chair Lift, ya lo habían apagado, por que los vientos eran demasiado fuertes arriba.

De nuevo la incertidumbre y la frustración me inundaban, pero ya estaba yo ahí, listo para el ascenso, así que decidí subir al menos hasta donde llega el Chair Lift, para ver que pasa. Cuando llegue arriba, hacía bastante viento, pero yo había estado en situaciones mucho peores, así que decidí aventurarme, estaba completamente solo y no se divisaba la ruta, todo era blanco, pero yo tenía una idea geográfica de la ruta ya que la había estudiado en mapas. Sin ninguna visibilidad, con una especie de sexto sentido y con la experiencia que me ha quedado de mi trabajo como guía, en el que la mayoría de veces he tenido que intuir por donde debe ir la ruta,  pude llegar hasta la parte, donde suponía debía ser el pequeño valle que me llevaría directo a la cumbre, aparte encontré una señal que decía simplemente Mt. Kosziusco, me tranquilizo un poco, porque al menos sabía que si estaba en la montaña que quería escalar.

Después de subir en dirección en la que debía estar la cumbre llegue a una cima, donde había una piedra, de las que se usa como punto Geodésico, donde decía Kosciusko, pero nada más, no estaba seguro de que era la cumbre o no, la visibilidad era cero y si no era por la brújula hubiera estado perdido en un espacio blanco donde de no ser por la gravedad, hubiera perdido hasta el sentido de donde es arriba y abajo, por instantes se despejo un poco y pude divisar lo que podía ser parte de un camino cubierto de nieve, que intente seguirle, pero se perdió en la nieve en cuestión de metros, mis cálculos me decían que debía estar en la cumbre, pero de todos modos rodeé 300 metros a la redonda y todo estaba más bajo.

Estaba  decididamente en la cumbre, luego esto fue confirmado cuando pude divisar por unos instantes que se despejo y pude ver por primera vez la forma del relieve de la montaña, inmediatamente empecé el descenso y poco a poco fue despejándose la montaña. Estaba muy contento de haber oído a mi subconsciente, y me encontraba ya de regreso en Thredo, ahora venía el otro reto, llegar a Sydney a coger el vuelo de regreso, había ya perdido el bus, entonces al siguiente día me toco salir a la calle a esperar que alguien tuviera que hacer alguna diligencia en Canberra y tuviera el alma caritativa de llevarme, problema que fue solucionado después de tres horas de espera y en la tarde estaba ya en Sydney, con tiempo para hacer un poco de turismo y regresar a Tokio.

 

 


ASCENSO AL MT. KOSCIUZKO

Luego de un espectacular retorno a Tokio desde Tanzania, a través de Kenia y de la India, inmediatamente comenzaba el viaje hacia mi siguiente reto el Mt. Kosziusco, conocido como la cota más alta de Oceanía. Siempre quise conocer Australia, sabía que era un país con extensa y variada naturaleza, así como con una interesante geografía, lo había leído desde niño. Luego del arribo a Sydney con una pequeña pausa en Seúl, procedí a darme un merecido descanso, había realizado el mayor periplo de mi vida, viajado por tres largos días desde Tanzania a Tokio e inmediatamente a Sydney, la mayor parte del tiempo sentado en un avión.

Al siguiente día me dirigí hacia un pequeño pueblo llamado Thredo Village, ubicado al sur de Sydney, pero primero tuve que ir a Canberra para el siguiente Transfer, en el viaje, pude inmediatamente sentir el ambiente de orden que hay en Australia, carreteras perfectas, pulcritud y belleza estética en todo lado, hermosos parajes, realmente muy lindo, era como un sueño realmente. Finalmente llegue al sitio donde iniciaría el ascenso. Thredo me recibió con un fuerte aguacero y yo ya podía imaginarme como debía estar la situación allá arriba en la montaña, me abastecí de información acerca del clima y realmente no era nada prometedora, el pequeño chair lift, uno como teleférico pero solo para sentarse, que llevaba hasta una cima donde inicio del ascenso, algo parecido a lo que tenemos en el Pichincha, que había sido paralizado varias veces en los días posteriores debido a los fuertes vientos que reinaban.

Yo esperé hasta el siguiente día para decidir si hacía el ascenso o no, realmente el ascenso normalmente no presenta ninguna dificultad y la ruta es un camino muy bueno, que lleva directo hasta la cumbre, pero en esta ocasión, para mi la situación se tornaba un poco complicada, ya que nevaba constantemente, no había ni una alma en la montaña y yo no conocía la ruta, que se encontraba sepultada un metro bajo la nieve.

La mañana siguiente era lugubre y la montaña estaba dentro de una nube negra, no iba trabajar el Chair  Lift, y mis esperanzas de subir ese día disminuían a medida que pasaba el día, una de mis mayores preocupaciones era el regreso a Canberra, ya que solo habían 2 buses por semana y yo prácticamente ya había perdido el bus que tenía que tomarlo en la tarde.

El siguiente bus salía en tres días y era el único medio de regresar a Canberra y más que todo yo no avanzaba a regresar a Sydney para tomar mi vuelo de regreso, por muchas horas la idea de abandonar la ascensión se apoderaba de mi y más porque las predicciones de clima aseguraban mal clima para el resto de la semana y mi ticket aéreo había sido de los que no se puede cambiar la fecha, era tomar el vuelo o perderlo, era grande la encrucijada en la que me encontraba y la desmotivación se apoderaba de mi con facilidad.

Rogaba que se abriera una pequeña una pequeña ventana, sabía que podía ascender en cuestión de un par de horas, yo estaba dispuesto a correr hasta la cumbre si era del caso. En todo caso en ese momento, no podía hacer nada más que esperar, cuando al medio día el clima cambió y pude por primera vez divisar las faldas de la montaña, e inmediatamente el Chair Lift empezó a funcionar, el entusiasmo se apodero de mi e inmediatamente decidí alistarme, esto no duró mucho, porque apenas llegue al Chair Lift, ya lo habían apagado, por que los vientos eran demasiado fuertes arriba.

De nuevo la incertidumbre y la frustración me inundaban, pero ya estaba yo ahí, listo para el ascenso, así que decidí subir al menos hasta donde llega el Chair Lift, para ver que pasa. Cuando llegue arriba, hacía bastante viento, pero yo había estado en situaciones mucho peores, así que decidí aventurarme, estaba completamente solo y no se divisaba la ruta, todo era blanco, pero yo tenía una idea geográfica de la ruta ya que la había estudiado en mapas. Sin ninguna visibilidad, con una especie de sexto sentido y con la experiencia que me ha quedado de mi trabajo como guía, en el que la mayoría de veces he tenido que intuir por donde debe ir la ruta,  pude llegar hasta la parte, donde suponía debía ser el pequeño valle que me llevaría directo a la cumbre, aparte encontré una señal que decía simplemente Mt. Kosziusco, me tranquilizo un poco, porque al menos sabía que si estaba en la montaña que quería escalar.

Después de subir en dirección en la que debía estar la cumbre llegue a una cima, donde había una piedra, de las que se usa como punto Geodésico, donde decía Kosciusko, pero nada más, no estaba seguro de que era la cumbre o no, la visibilidad era cero y si no era por la brújula hubiera estado perdido en un espacio blanco donde de no ser por la gravedad, hubiera perdido hasta el sentido de donde es arriba y abajo, por instantes se despejo un poco y pude divisar lo que podía ser parte de un camino cubierto de nieve, que intente seguirle, pero se perdió en la nieve en cuestión de metros, mis cálculos me decían que debía estar en la cumbre, pero de todos modos rodeé 300 metros a la redonda y todo estaba más bajo.

Estaba  decididamente en la cumbre, luego esto fue confirmado cuando pude divisar por unos instantes que se despejo y pude ver por primera vez la forma del relieve de la montaña, inmediatamente empecé el descenso y poco a poco fue despejándose la montaña. Estaba muy contento de haber oído a mi subconsciente, y me encontraba ya de regreso en Thredo, ahora venía el otro reto, llegar a Sydney a coger el vuelo de regreso, había ya perdido el bus, entonces al siguiente día me toco salir a la calle a esperar que alguien tuviera que hacer alguna diligencia en Canberra y tuviera el alma caritativa de llevarme, problema que fue solucionado después de tres horas de espera y en la tarde estaba ya en Sydney, con tiempo para hacer un poco de turismo y regresar a Tokio.

 

 

Ascensión al Mt. Elbrus

 

ASCENSIÓN AL MT. ELBRUS 5643m

MONTE MÁS ALTO DE EUROPA (CAUCASO)

Vista de la Cordillera del Caucaso desde el Mt. Elbrus

 

Pisando Tierra Rusa

Iglesia Junto al Kremlin

Viajé a Moscú ví­a Miami. Y desde Moscú el viaje es en avión hasta la ciudad Mineralnye Vody. Luego un transfer hasta el corazón mismo del Caucazo en un pueblito pequeño llamado Terskol desde donde se inicia al ascenso.

El Acercamiento

El monte Elbrus esta localizado geográficamente en Europa, pero polí­ticamente esta en Rusia, se eleva hasta los 5643m en la cordillera del Caucazo. Bueno luego de lo emocionante de llegar a territorio Ruso y viajar casi 1400km. Hasta Terskol inicie el ascenso, luego de arreglar la entrada al Parque y abastecerme para la ascensión, inicie el ascenso.

La Ascensión

La primera parte se sube en teleférico hasta 3800m. el subir en teleférico hasta esa altura, fue algo realmente impresionante, estaba metido en un valle y de repente al subir se descubre un panorama alucinante de gigantes blancos, y se descubre la cordillera del Caucazo, rodeado de cientos de Picos en un día maravilloso totalmente despejado y por fin pude llegar al ultimo punto donde por primera vez me encontré con mi objetivo soñado, la cota más alta de Europa la cima del Monte Elbrus.

Teleférico hacia el Monte Elbrus

Luego inicié el ascenso. Como habí­a entrenado para este viaje no tuve que demorar mucho haciendo el normal proceso de aclimatación. Normalmente la ascensión se hace en una semana, y yo la hice en dos dí­as y básicamente en 5 horas y media. Bueno luego del teleférico inicie el ascenso hasta el sitio donde empezaba el ascenso, acompañado por una de las vistas más impresionantes que he tenido, inicie el ascenso hasta el Campamento Base. Normalmente la gente empieza aquí un proceso de aclimatación y usan un segundo campamento para iniciar el asalto a la cumbre. Yo iba a hacer el asalto a la cumbre directo desde el Campo Base, donde también hay un Refugio, pero yo decidí­ usar el Campamento.

El Ataque a la Cumbre

Luego de llegar al sitio, todaví­a hipnotizado por la espectacular vista que me rodeaba, prepare todo mi equipo para el asalto a la cumbre, comí­ y me fui a la carpa para descansar.

Estaba completamente solo en la montaña y tení­a plantificado hacer el asalto a las tres de la madrugada. La noche llego de la misma manera, completamente despejada y asi también llegó las dos de la mañana, entonces empecé a alistarme para el ascenso. Estaba un poco preocupado, porque estaba completamente solo y solo sabí­an de mí­ la gente abajo en el pueblo. Aparte tampoco conocí­a la ví­a, solo en teorí­a. Bueno, pero la noche prometí­a muy buen clima al igual que mi medidor barométrico, situación que era bastante motivante, así­ que me aliste y empecé mi viaje a conquistar el límite de las fronteras del viejo continente. Me esperaban como 1500m de desnivel, los cuales realmente como desnivel no me preocupaban, ya que estoy acostumbrado a esos tramos aquí en los Andes,  pero si otros factores de riesgo propios de la montaña, como caí­das en grietas, avalanchas, etc.

El ascenso realmente se dio en buenas condiciones, como estaba clara la noche, pude encontrar la ruta hasta la cumbre. Había bastante nieve nueva y floja, pero a esas horas por el frío, estaba compacta, me preocupaba más por la bajada, ya que ahí habrí­a sol y la nieve se aflojarí­a. En esas condiciones pude hacer una ascensión bastante rápida, la ultima parte empecé a tener problemas con las botas, ya que como eran nuevas, mi pie no estaba acostumbrado, pero seguía subiendo, la ultima parte se alargaba cada vez más y más, ya que como toda montaña alta, la cumbre esta atrás de una seria de lomas que se confunden con la cumbre, que ilusionan al cansado escalador y luego delatan que la brecha todavía esta larga.

Bueno, después de superar esta parte, pude avizorar el ansiado objetivo, la Cima, acá arriba hacia bastante viento y estaba ya a diez grados bajo cero. Finalmente faltaban ya pocos metros, el cuerpo se me estremecía al ver que estaba desollando el punto más alto del Caucazo con una vista magnífica de la cordillera. Habí­a logrado mi objetivo, era mi cuarta cima dentro de mi proyecto, me acompañaba una sensación de deber cumplido que querí­a compartirla con mi gente,  así­ como una gratitud a la vida y a la montaña por permitirme estar ahí­, me encontraba a mi mismo, completamente solo, en ese punto, se me estremecí­a el cuerpo. Bueno no podí­a cantar victoria todaví­a, me esperaba la parte más peligrosa que es el descenso, en el cual fui acompañado todo el tiempo con un intenso dolor por las botas nuevas, que cada vez se incrementaba, así­ que disminuí­a cada vez el ritmo y se alejaba cada vez más el llegar al campamento base, quería descender el mismo dí­a, así que tuve que encontrar todos los puntos positivos del usar botas nuevas y congeniar con el dolor. Finalmente después llegue al Campamento. Para poder seguir con el proceso de descenso. En el que no hubo mayor complicación.

Cumbre del Mt. Elbrus

Ahora, planificar el retorno, claro haciendo un poco de turismo y unos de mis sueños de cuando niño, Que era, ver la iglesia con techos multicolores que esta en el Kremlin a lado de la Plaza Roja en Moscú.

Patricio Tisalema

Kilimanjaro El punto más alto de África

 

ASCENSO AL KILIMANJARO 5895m.
MONTE MAS ATO DE AFRICA (TANZANIA)

Chuquiragua Del Kilimanjaro

Pisando el Suelo De Kenia

Este viaje iba a constituirse en mi periplo más exótico, ya veí­a por la ventana del avión la planicie africana, aterrizaba en Nairobi capital de Kenia, me sobresaltaba de la excitación al saber que estaba cerca del célebre Kilimanjaro y también de estar en medio de la Jungla donde se encuentran los famosos BIG FIVE, los más grandes animales de África que siempre han hecho mis delicias en los programas como Animal Planet o Discovery Channel.

El Acercamiento

Después de descansar de mi largo viaje que empezó en Tokio pasando por la India, me dispuse para un pequeño City tour en Nairobi, el siguiente dí­a estaba listo para dirigirme hacia Tanzania exactamente a un pequeño pueblo llamado Moshi, donde tení­a ya arreglado todo con la agencia de viajes que iba a tramitar los preparativos para mi ascenso, el mismo que esta bastante organizado, es una ordenanza que se debe de subir con guí­a, independientemente de la experiencia que se tenga.

Los Campamentos

Inicio:
Marangu Place 1970m
C1 Mandara 2700m
C2 Horombo 3720m
C3 Kibo 4703m

Estaba todo listo y a la mañana siguiente empezaba mi viaje hacia la cúspide del Continente Negro, el acercamiento al Parque Nacional Kilimanjaro, se tornaba cada momento más y más interesante, flora y fauna exótica mientras ganaba altura, llegamos a la entrada y luego de los trámites correspondientes inicio el ascenso, la entrada se encuentra a 1900m aproximadamente. Y hay tres Refugios a intervalos de 1000m cada uno, para un correcto proceso de aclimatación, el asalto a la cumbre, se lo hace desde el último refugio llamado Kibo a 4700m, el ascenso hasta esta cota, fue muy interesante, ya que empieza en una especie de selva, que va cambiando con la altura, hasta llegar a una especie de Páramo con flora y fauna endémica del Kilimanjaro.

El Ataque a la Cumbre

El ataque a la cumbre desde el Refugio Kibo, se lo inicia en la madrugada, hay que subir aproximadamente 1100m hasta la cumbre, que en su mayor parte es una gran rampa bastante empinada, que le dicen la rompecorazones, para luego coger la última travesí­a que me conducía hasta mi objetivo.

Durante el ascenso el clima estaba constante y bastante nublado, no se podí­a apreciar mucho de la meseta africana, pero constante me acercaba a la cumbre, ya podí­a apreciar parte del Cráter, estaba bastante excitado, y la emoción empezaba a elevarse más y más, estaba allí­, no habí­a más gente en la montaña, estaba cumpliendo con mi sueño, era mi segunda cima dentro de mi Proyecto que iba tomando forma y consolidándose más.

La exaltación se elevaba mientras me acercaba más y más a la cumbre, a esta sensación, le acompañaba el sentimiento de saber donde estaba, en ese lugar tan exótico, podí­a sentir que estaba en África, ya me separaban solo algunos metros de mi anhelado objetivo, el sobresalto se apoderaba de mi, me encontraba desollando la cumbre de África, la emoción no podí­a ser mayor, me detuve por unos momentos para reflexionar, filosofar un poco y agradecer a la vida y a la montaña por haberme permitido el estar en ese sitio tan alejado de mi terruño.

Sentía con mucha humildad que habí­a crecido internamente un par de centímetros. Luego de este excitante momento, me quedaba el descenso, el cual debía de hacerlo con mucha precaución.

Cumbre del Kilimanjaro 5895m

Mi emocionante travesí­a no terminaba ahí, no me podí­a permitir irme de África sin hacer un Safari en el famoso Parque Nacional Serengueti y el Cráter del Ngorongoro, para luego iniciar al retorno a Japón y seguir con mi viaje a conquistar el punto más alto de Oceaní­a en Australia.

Patricio Tisalema